Llegó tarde al estadio, tenía poca visión de la cancha y fotografió «la imagen de rebeldía del más rebelde de los jugadores de la historia», como lo definió el mismo Eduardo Longoni, fotógrafo del gol de Maradona a los ingleses conocido como «la Mano de Dios”
«No fotografié ese momento con una lógica. La lógica en ese momento era no estar fotografiando», recordó Longoni. Es que la mayoría de los fotógrafos no estaba apuntando su cámara a Peter Shilton, el arquero del seleccionado inglés, pero el argentino había llegado tarde al estadio Azteca y necesitaba enviar fotos rápidamente a la agencia de noticias para la que trabajaba.
Los fotógrafos deportivos, por lo general, se apostan detrás de la última línea del campo, tras el arco. Pero Eduardo tuvo que conformarse con acomodarse en una esquina poco favorable para la visión del campo de juego. «Estuve muy pegado al palo del arquero y tanto el palo como la red tapaba la visión», expresó. Sin embargo, ese incómodo lugar le otorgó un privilegio único.
«Tenía la cámara pegada al ojo en un momento en que la mayoría de los fotógrafos no lo hacían. El que me veía iba a pensar que era un novato. No fotografié ese momento con una lógica. La lógica en ese momento era justamente no estar fotografiando», recordó. Pero entonces, llegó la magia. «Veo que una sombra entra en cuadro y disparo la cámara». Longoni capturó tres imágenes. Una de ellas pasó a la gloria. Diego Maradona extendía tímidamente su mano izquierda para alcanzar la pelota y convertir el primer del encuentro, ante la mirada atónita del arquero Shilton y el resto del plantel inglés que protestaba a los árbitros.


