La fotografía Evita, hecha en 2008, es tal vez la que condensa de manera mas elocuente las ideas que fundamentan el trabajo Bruma, y probablemente, muchas de las ideas que justifican mi apuesta a la fotografía como herramienta y como lenguaje.
Luego del golpe de 1955 y decretada la prohibición del peronismo, el gobierno comandado por el General Aramburu ordena, conciente del poder de Evita, aún muerta, el secuestro de su cuerpo embalsamado. Además, a través del decreto de Ley 4161, el nuevo gobierno prohíbe las fotografías y esculturas de funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto y el de sus parientes. En el mismo sentido, prohibió pronunciar las expresiones peronismo, peronista, justicialismo, justicialista, tercera posición, la abreviatura PP y las fechas exaltadas por el gobierno depuesto. Quedaba prohibido también cantar Los Muchachos Peronistas y Evita Capitana y tampoco se podían reproducir discursos de Perón y Evita. El Estado se encargaría de hacer caducar las marcas que se hubieran registrado relacionadas al peronismo.
En este contexto, un comando militar irrumpe en el taller de Leone Tommasi, el escultor italiano a quien Perón le había encargado las estatuas que serian emplazadas en el mausoleo proyectado para depositar el cuerpo embalsamado de Evita. Con picos y mazas, decapitan a la escultura principal que representa a una Evita estoica y romántica que sostiene entre sus manos el escudo peronista. Concluido el ritual, las esculturas mutiladas fueron luego arrojadas al Riachuelo.
En 1996, durante la presidencia de Carlos Menem y en el contexto del proyecto de limpieza del riachuelo que el presidente riojano le encargó a María Julia Alsogaray, la figura descabezada de Evita fue rescatada y emplazada en la quinta 17 de octubre, en San Vicente, donde Perón y Evita pasaban sus fines de semana. Por este proyecto, María Julia Alsogaray fue procesada por enriquecimiento ilícito y condenada a prisión.


